Marruecos goleó a Canadá y espera por Francia o Paraguay en cuartos de final

El conjunto africano se impuso con un doblete de Ounahi y un tanto de Rahimi y dejó en el camino a uno de los anfitriones del Mundial. Ahora, espera el resultado del encuentro entre europeos y sudamericanos.

Marruecos volvió a demostrar por qué compite tan bien en los partidos grandes. Canadá llegaba impulsado por un Mundial histórico, con el regreso de Alphonso Davies, su primera victoria en una fase final, la clasificación inédita a octavos y el envión del agónico triunfo ante Sudáfrica. Pero enfrente tenía a un equipo más hecho, más paciente y con una identidad que viene desde Qatar 2022, donde consiguió el tercer puesto: orden, oficio, solidez y golpes en los momentos justos. Por eso goleó y avanzó a cuartos, por eso ahora espera por el ganador del partido entre Francia y Paraguay.

El PT, sin embargo, había dejado una pequeña sorpresa. El local no sintió el peso del favoritismo marroquí. Al contrario: jugó con personalidad, presionó alto y llevó el desarrollo hacia donde quería. Lo que le faltó fue transformar ese dominio en daño real. Chocó dos veces con Bono: a los 4’, cuando el arquero achicó y le tapó una clarísima a David (no estuvo a la altura, fue el más flojo) con el brazo derecho, y luego cuando salvó con los pies un zurdazo de Oluwaseyi dentro del área. Marruecos casi no llegó: apenas un remate de Rahimi desde afuera, a los 28’, que Crépeau controló abajo.

Pero cambió la mano. Canadá no supo aprovechar su momento. Y en el ST lo pagó carísimo. A los 4’, Marruecos sacó ventaja con una jugada preparada: Hakimi ejecutó un tiro libre desde la derecha, pero en vez de tirar el centro jugó rasante hacia atrás para Ounahi, que la agarró como venía y la clavó bien abajo. Golazo.

Hakimi fue clave. El jugador del Paris Saint-Germain es cerebro del equipo: un lateral derecho que piensa como un 10, desborda como un extremo y puede definir como un delantero. Desde su pie nació el quiebre de un partido que Canadá había manejado, pero nunca había sabido resolver.

Después, Marruecos administró con experiencia. Aguantó bien, cerró caminos y volvió a sostenerse en Bono, que otra vez apareció para mandar al córner un remate de Buchanan. Canadá empujó, pero ya no encontró claridad.

Y casi en el final, los africanos lo liquidaron con una contra muy bien construida. Brahim Díaz resolvió con clase dentro del área: frenó, levantó la cabeza y encontró de frente otra vez a Ounahi, que volvió a pegarle de derecha. Esta vez no fue abajo, sino arriba, al ángulo. Partido liquidado, aunque hubo más: primero el cabezazo de Rahimi en el travesaño y luego el 3-0 del mismo jugador.

Fue justo. Por el desarrollo completo, Marruecos ganó bien y sigue demostrando su crecimiento de un Mundial al otro. Ahora, otro desafío, que será ante Francia o la Paraguay de Gustavo Alfaro.