
Esta vez no hubo milagro para el equipo de Alfaro: con gol de Mbappé, de penal, Les Bleus ganaron 1-0 y lo sacaron del Mundial. Ahora se le viene Marruecos.
El cazador la tuvo en la mira casi 70 minutos. Vio las armas que tenía y le planteó un duelo de roce sin agresión, de espera pero defensa agresiva, de jugar con el nervio rival. Pero la utopía se terminó chocando con la realidad que hoy muestra una selección con tantos recursos que se puede dar el lujo de contar con variantes individuales suficientes para salir de la línea de tiro que le apuntaba. Francia debió pelear más de lo que se imaginaba y expuso sus debilidades emocionales ante una Paraguay que, con sus limitaciones y “leyendas”, se la hizo bien difícil. Un 1-0 que lo puso en Cuartos de finales contra Marruecos.
Crónica de un esquema de partido anunciado. Nadie podía sorprenderse si Francia era el dominador y el que controlaba la pelota. Y tampoco nadie podía sorprenderse si Paraguay asumía un rol más expectante y retrasado. Desde lo general, sin novedades. Desde lo particular, muchas. Pero muchas.
Las dos líneas bien cerca de su arquero que propuso Alfaro contaban con matices interesantes. Por ejemplo, Galarza sumándose a quien estuviese marcando a Dembelé y Olise para doblarles la marca y que no pudieran enganchar hacia adentro como tan bien lo hacen. Cubas, Diego Gómez, Almirón, fanáticos de la segunda jugada, atentos a ese rebote para quitar, tenerla y llevar el ritmo al que quería Paraguay.
Francia quería acelerar e intentaba poner en cancha ese abanico de herramientas que tiene con tantos jugadores de jerarquía, pero Mbappé chocaba con los centrales paraguayos una y otra vez y los nervios comenzaron a aparecer. Porque a este equipazo de Deschamps no le gusta el roce. Paraguay jugaba un partido de Copa Libertadores. Sin foules, pero intenso y los franceses se enroscaron tanto que hasta se vio el insulto del Mbappé en perfecto español.
El calor era el otro ingrediente que le daba aire a un equipo paraguayo que tenía como gran desafío aguantar ese ritmo. Porque Enciso se mostraba como la versión Julián Alvarez paraguaya y provocaba errores de Digne e infracciones ingenuas de Upamecano.
Del 88% de posesión en el inicio del partido, pasó a 57%. Francia cerraba el primer tiempo con Rabiot y Kone probando desde afuera. ¿Defensivo Paraguay? ¿Y qué querían? ¿Para cuánto más le podía dar? Con el cuerpo del otro, son todos guapos. Alfaro leyó qué es lo que podían ofrecer sus 26 leyendas, ya que los elevó de la categoría de guerreros tras eliminar a Alemania. La cuestión era saber hasta dónde podía sostener semejante despliegue físico y excelente ejecución táctica sin que apareciera alguna genialidad de Francia.
Genialidad que tardó aparecer. En una salida rápida y precisa del arquero, parecía que Mbappé se iría solo contra Gill, pero el pique le dio en la mano (el árbitro no lo vio) y el peligro se dispersó solo. Dejó de buscar por derecha y recostó el ataque por la izquierda y también le costaba. Francia mostraba que era de carne y hueso como todos los demás. Que al cartel, bien ganado, de súper favorito se le agregó un asterisco que dice: no es imbatible y la fórmula de ser un poco sobrador le puede jugar en contra. No sólo la Scaloneta tiene sus irregularidades.
Los nervios ya dominaban a todo Les Blues (el murmullo de los periodistas franceses en el sector de prensa aumentaban) pero los recursos de Deschamps en el banco son de tanta jerarquía como los que tiene en la cancha. La entrada de Doué recostándose por izquierda y buscando el uno contra uno terminó dando sus frutos cuando, tras eludir a media Paraguay, le cometieron el penal que Mbappé convirtió en el triunfo más difícil de Francia en lo que va del torneo. Esa fue la llave que los destrabó.
