La fantasía de Javier Milei

Javier Milei tiene una fantasía. Quiere ser Carlos Pellegrini. Al libertario se le iluminan los ojos contando la historia de ese mandato. Pero sobre todo lo atrae su final. Pellegrini era Vice y asumió la Presidencia en 1890 después del estallido político y económico que terminó con la renuncia de Juárez Celman. Su Gobierno completó los dos años que faltaban de esa fórmula presidencial y quedó en la historia como el impulsor de transformaciones profundas. El final es una anécdota inolvidable de la política nacional: Pellegrini salió a pie desde el Congreso, con sus carpetas en la mano, y caminó hasta su casa de la calle Viamonte y Florida, donde vivía. No esperaba aplausos pero recibió abucheos. Y eso, a Milei, lo tienta.

Casi que lo desea. El libertario se mueve como si la Presidencia fuera un hecho desde el 13 de agosto. En su construcción está también el imaginario sobre el derrotero de lo que vendrá y una nutrida mitología sobre “los costos de hacer lo que se debe”. Ni él ni su entorno piensan en otra opción al punto de que un grupo de empresarios influyentes, que suele conversar con los principales armadores técnicos de Milei, está azorado por tanta certeza de poder y tan poca preparación de equipos. “El algoritmo está totalmente centralizado en él”, dice un operador político peronista con los números en la mano y una ilusión: “antes de las PASO, él concentraba el 60% de las conversaciones en redes con enorme mayoría de comentarios positivos. Ahora subió al 80%, o sea todos hablan de él pero se divide a la mitad amor y odio”.

La centralidad de Milei divide las aguas de la Argentina y es el mayor activo de campaña de Massa que construye sólo pensando en ser el anti Milei en un balotaje al que los dos buscan llegar juntos. Casi un delirio en un país con el 40.1% de pobreza, una inflación sin techo y con un 88% de la población insatisfecha sobre cómo marcha el país, según la última encuesta de opinión pública de la Universidad de San Andrés. Alrededor de esta idea -con la incógnita de cuánto, cuando y cómo podría sumar puntos Bullrich para cambiar la ecuación- se está organizando el círculo rojo, lleno de dudas, tentaciones y contradicciones con el proyecto Milei. Uno de los empresarios más influyentes del país se sincera: “hay una preocupación enorme con él, su carácter, su equipo, su capacidad de dar gobernabilidad. Pero también hay un montón de empresarios que están preocupados pero lo votarán igual”.