
En vísperas del Día del Médico Rural, el profesional que integra el equipo de la Municipalidad de Goya relató su experiencia asistiendo a los parajes más alejados. “Es la alegría de estar donde las cosas se ponen difíciles»” afirmó en el programa “Salud en Comunidad”.
En conmemoración del próximo 4 de julio, fecha en que se celebra el nacimiento del Dr. Esteban Laureano Maradona (instituido por la Ley 25.448), el programa radial “Salud en Comunidad”, conducido por el subsecretario de Atención Primaria de la Salud (APS), Dr. Emilio Martínez, rindió homenaje a la medicina rural.
El invitado al programa “Salud en Comunidad” fue el Dr. Marcelo Rojas, considerado un «baluarte» del servicio, quien lleva 18 años ininterrumpidos (con la única excepción del periodo de pandemia) recorriendo los parajes del departamento para garantizar el acceso a la salud.
Actualmente, el equipo municipal, compuesto por Rojas y el Dr. David Power —a quien Martínez envió un afectuoso saludo y fuerzas por un momento familiar delicado—, realiza operativos planificados los martes y jueves.
Mientras que antiguamente las salidas eran diarias, hoy se mantiene una periodicidad semanal que incluye destinos como Las Mercedes (donde atienden hoy) e Isla Sola.
Rojas recordó que, en sus inicios, el área de cobertura era aún más extensa, llegando hasta el puente del río Corriente, en jurisdicción de San Isidro
“Fue un desafío; al principio no sabía con qué me iba a encontrar, pero uno se adapta rápido cuando ve la planilla completa de pacientes todos los días”, rememoró sobre sus comienzos tras una invitación espontánea de la municipalidad.
SEMIOLOGÍA FRENTE A LA FALTA DE TECNOLOGÍA
La práctica en el campo impone limitaciones técnicas severas. Rojas explicó que, ante la falta de laboratorios o resonancias, se debe recurrir a la “vieja medicina basada en la semiología” para diagnosticar.
Las patologías más frecuentes que atiende son afecciones respiratorias (gripe, angina, bronquitis y casos abundantes de asma), además de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
Una de sus funciones más críticas es la detección y priorización de casos graves. “Buscamos a ese paciente que tiene algo difícil que no se resolverá en el lugar. En varias ocasiones hemos tenido que trasladarlos en la misma camioneta o dar indicaciones urgentes para que se acerquen al hospital de la ciudad de inmediato”, detalló el médico.
EL VÍNCULO HUMANO Y LA GRATITUD
Tras casi dos décadas en los caminos de tierra y ripio, el Dr. Rojas ha tejido un vínculo profundo con la comunidad. “A la mayoría ya los conozco; he visto bebés que hoy son mujeres con sus propios hijos”, señaló.
Ese reconocimiento se traduce en gestos de hospitalidad: aunque no siempre ocurre, los vecinos suelen recibirlos con tortas fritas y otros presentes que el equipo comparte con alegría.
Para Rojas, la medicina rural se define como “la alegría de estar con la gente que no puede acceder rápidamente a la salud por motivos económicos, climáticos o de caminos”.
MENSAJE A LAS NUEVAS GENERACIONES
En el cierre de la entrevista, el Dr. Martínez consultó a Rojas qué les diría a los médicos jóvenes que temen a esta rama de la profesión. “Que se animen a buscarle el “sabor” a resolver situaciones con lo poco que se tiene. Es difícil decidir sin elementos, pero cuando logras ayudar, la gratificación y la alegría posterior son únicas”, aconsejó el profesional de 50 años.
Finalmente, Rojas agradeció la paciencia de sus pacientes de campo: “No todos los días uno va con las mismas ganas, pero ellos nos entienden y nos esperan”.
El Dr. Martínez concluyó destacando que estos operativos invisibles cumplen con un derecho fundamental: que la salud llegue a cada vecino, “viva donde viva”.
