Robertito Funes Ugarte reveló que Agostina Vera tenía 7 perfiles de Instagram para enviar fotos

Roberto Funes Ugarte abordó el caso sobre el crimen de Agostina Vega en una emisión de su ciclo emitido por La Nación+. En ese contexto, el periodista sostuvo que la joven utilizaba múltiples cuentas en redes sociales y afirmó que “tenía siete perfiles de Instagram”, una información que, según explicó al aire, surgía de datos que manejaban personas cercanas a la investigación y al entorno de la adolescente. La referencia se produjo mientras analizaba las distintas líneas que intentaban reconstruir los contactos digitales de la víctima y los mecanismos mediante los cuales se comunicaba con distintas personas.

Los dichos del conductor aparecieron en medio de una cobertura televisiva que buscaba explicar cómo fueron las últimas horas de la adolescente antes de desaparecer. Según trascendió en distintos medios, los investigadores analizaron celulares, perfiles de redes sociales, mensajes privados y comunicaciones digitales para determinar quiénes tuvieron contacto con la joven durante los días previos al crimen. Dentro de ese trabajo pericial se estudian distintas cuentas utilizadas por la víctima, aunque hasta el momento la fiscalía no difundió oficialmente una cantidad exacta de perfiles ni confirmó públicamente todos los detalles mencionados en programas televisivos.

Funes Ugarte enumeró que la joven “tenía siete perfiles de Instagram” y sostuvo que, de acuerdo con información que circulaba utilizaba esas cuentas para mantener contacto con distintos hombres. En esa misma intervención televisiva, el conductor señaló que la joven de 14 años “mandaba fotos y videos” mediante esas cuentas, al tiempo que remarcó que los investigadores estaban intentando reconstruir todos los contactos digitales que había mantenido la adolescente antes de desaparecer.

El caso comenzó el sábado 23 de mayo por la noche, cuando Vega salió de su casa en barrio General Mosconi, en la ciudad de Córdoba. De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, la joven tomó un remís y recorrió aproximadamente 50 cuadras hasta la vivienda de Claudio Gabriel Barrelier, expareja de su madre, Melisa Heredia. Las cámaras de seguridad registraron el momento en que la joven descendió del vehículo e ingresó al domicilio del sospechoso. Desde entonces no volvió a ser vista con vida.
Durante los días posteriores se desplegó un amplio operativo de búsqueda encabezado por la Policía de Córdoba, con participación de perros rastreadores, personal especializado y equipos de análisis tecnológico. La investigación dio un giro cuando Barrelier comenzó a caer en contradicciones respecto de sus movimientos y sobre la presencia de Agostina Vega en su vivienda. Los peritajes sobre teléfonos y registros audiovisuales terminaron ubicándolo como la última persona que estuvo con la adolescente antes de su desaparición.

ste fin de semana los rastrillajes realizados en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra permitieron hallar restos humanos que posteriormente fueron identificados como pertenecientes a Agostina Vega. El descubrimiento provocó una profunda conmoción en Córdoba y derivó en manifestaciones públicas de dolor y pedidos de justicia por parte de familiares, vecinos y organizaciones sociales.

En la actualidad, la investigación se encuentra centrada en los resultados de la autopsia y en la posibilidad de que hayan participado otras personas además del único detenido. El fiscal Raúl Garzón confirmó que los estudios forenses son determinantes para reconstruir la mecánica del crimen y establecer si existió abuso sexual, suministro de sustancias o algún otro elemento que pueda agravar la imputación contra Barrelier. Los primeros informes indican que todavía se están realizando análisis complementarios para precisar la causa exacta de muerte y la data del fallecimiento.

Otra de las hipótesis que mantiene abierta la fiscalía es la eventual participación de colaboradores o encubridores. Los investigadores intentan determinar si alguien ayudó a trasladar u ocultar el cuerpo, especialmente a partir de distintos movimientos detectados en los días posteriores a la desaparición. Por ese motivo continúan las pericias sobre teléfonos, vehículos y comunicaciones vinculadas al entorno del acusado.

Los últimos datos difundidos sobre la autopsia señalan que los especialistas buscan establecer con precisión si la víctima murió por asfixia, golpes, heridas u otro mecanismo que todavía permanece bajo análisis. También se intenta determinar si hubo signos de abuso sexual y si la adolescente recibió algún tipo de sedante o sustancia antes de su muerte. Esos resultados serán claves para definir la calificación final de la causa, que podría derivar en una acusación por femicidio agravado y ampliar el alcance de la investigación sobre todos los involucrados.

FUENTE: Revista Noticias