
Con muchas pruebas y el regreso del 10, la Selección le ganó 3-0 a Islandia: también la metieron Barco y Almada. Fue el último amistoso antes de la Copa.
Siempre que llovió, sale el sol. En Auburn fue un día de película: calor rabioso, una lluvia que puso en peligro el partido (con calles anegadas), un atardecer magnífico con un arcoiris que se escondía detrás del inmenso cartel electrónico y a la noche, la cena perfecta: la Selección Argentina goleó 3-0 su último partido antes del Mundial, tuvo buenos momentos ante un rival un poco más exigente y volvió a jugar un tal Leo Messi, que necesitó 120 segundos en cancha, para demostrar por qué sigue siendo el mejor del mundo aún a punto de cumplir 39 años.
Un partido que Argentina ganaba tranquila pero no liquidaba mientras el 10 calentaba. Y se enojó en milésimas el capitán: dejó mano a mano a Lautaro, a quien le hicieron penal y Leo pagó la entrada de los 88.043 espectadores. Con ese tiro cruzado, para sacarse la pequeña espinita que tenía ante Islandia (por aquel fallado en Rusia 2018), para hacer delirar al público y para llegar al debut con Argelia con el ánimo bien arriba. Claro porque con Messi el mando del barco cómo no soñar. Porque en esos 21 minutos que Leo jugó, el equipo subsanó el único error que tenía hasta su ingreso: la falta de contundencia. El 10 hizo uno y fue el autor intelectual del 3-0, con ese pase a De Paul para el gol de Almada.
Scaloni puede estar tranquilo. Después de entender que estos amistosos (y este en particular como le dijo a Olé) era una piedra en el zapato, las sensaciones que se lleva el entrenador son positivas. Y va más allá de Messi clave. El entrenador paró de entrada a un equipo casi íntegro de suplentes (a excepción de Otamandi o Licha Martínez), ante un rival más calificado que Honduras y el equipo B dio la talla. Es verdad que tuvo la complicidad de que a los ocho minutos se le abrió el partido con el zurdazo de Barco, tanto como que cuando los pibes y los grandes tocaban a velocidad, hacían parar a los hinchas locales, que exclamaban como en el teatro pero también tenían mucho ida y vuelta a los puestos de comida.
En el Jordan Hare, este estadio imponente alejado a 70 millas del aeropuerto principal del Estado de Alabama, la Selección demostró que la primera vez nunca se olvida. Porque en el estreno para un partido de soccer (aquí se juega al fútbol americano), la Scaloneta mostró su ADN. El abanderado del juego (hasta que entró Messi) fue Lisandro Martínez: es un crack jugando de seis, el conduce, el atrae al rival a presionar y desde su zurda, el espacio se abre. Y cuando cerca tiene cuatro de tan buen pie, es un placer el tic-tac. Palacios con otra actuación interesante, Lo Celso siempre inteligente, Barco decisivo para gritar, pero también para habilitar y Nico Paz tiene un cambio de ritmo que entusiasma. En ese primer tiempo casi nadie desentonó, apenas algunos desacoples por el lado de Giay y un mal retroceso colectivo que finalizó con la atajada de Rulli.
El segundo tiempo, el DT gestionó minutos y metió cinco cambios. Pasó de un 4-3-1-2 marcado a un 4-4-2, con el mediocampo titular más Giuliano haciendo la banda. La tónica no cambió. Mientras la gente deliraba porque Leo Messi salía a moverse, sus compañeros en el campo dejaban en claro que nadie quiere regalar ni un centímetro en la pelea interna para tratar de jugar el 16 ante Argelia.
Para el cuerpo técnico es positivo que Nico Paz haya vuelto a jugar y en buen nivel. Que el Flaco López en su primer partido de titular en la Mayor muestre cositas, que Nico González (entró como lateral izquierdo) y Gonzalo Montiel empiecen a dejar atrás sus lesiones y obvio que el 10 haya vuelto a sumar minutos oficiales, a jugar su partido 199 en la Selección, para que en el debut del sexto Mundial llegue al bicentenario. ¡Y de qué manera!
Scaloni pasó por todos los estados de ánimo en estos cinco días de gira por College Station y Auburn: de la tristeza por la baja de Balerdi, la preocupación por los lesionados, alivio por las evoluciones y una sonrisa grande (por Messi y por todos) antes de pegar la vuelta a Kansas City, para la semana final, la de las decisiones claves en la previa de defender el título de campeón.
