
El equipo de De la Fuente sepultó el 0-0 con Cabo Verde y fue una aplanadora. Lamine Yamal hizo uno y salió en el entretiempo. Definirá el #1 del grupo con Uruguay.
Fútbol, tío, fútbol. Acá está España. Acá está el candidato, que enterró la mala imagen del debut contra Cabo Verde y le puso música a un baile que confirma por qué llegó a este Mundial como una de las grandes aspirantes al título: fue 4-0 a Arabia Saudita, podría haber sido 5 ó 6. Pero lo más importante es que el juego y la voracidad, para disgusto de sus rivales, reapareció en una tarde redonda en Atlanta.
Es que si estos muchachos juegan así, directamente hay que empezar a pensar en quién podrá frenarlos en el séptimo u octavo partido de esta Copa. Fue el nivel de la Eurocopa 2024 que ganaron y las Eliminatorias en las que desfilaron. Sí, ante un rival que estuvo lejísimos de ser aquel que le ganó a Argentina y le sacó un punto a Uruguay la semana pasada, pero al que este equipo de De la Fuente redujo a la mínima expresión de la mano de un gran rendimiento ofensivo y una verticalidad que le permitió lucirse y brillar.
¿Qué cambió del 0-0 con Cabo Verde a este show lindo de ver en el Día del Padre? Básicamente, los componentes del ataque, quienes convirtieron en vértigo lo que hace unos días había sido un abuso de pases horizontales. Alcanzaron apenas 45 minutos de Lamine Yamal desde el arranque para abrir espacios y romper cualquier intento defensivo de los árabes, con mucha gente ocupando espacios en el área pero sin marcar: fue él quien inició el camino con su primer gol de muchos en un Mundial.
Que haya salido en el entretiempo demuestra que la faena estaba cumplida y que recién se encuentra calentando motores. Y que ese quinteto ofensivo llegó para quedarse. Rodri siempre es el eje y Oyarzabal, modo goleador ON con un doblete y una asistencia, el talentoso jugando de 9. El tema era poner la heladera en la cocina y el inodoro en el baño para el DT: así fue como Dani Olmo condujo desde el medio (por un Fabián Ruiz que se había chocado con Pedri la semana pasada) y Álex Baena dio muchas más soluciones por la izquierda a perfil cambiado que Gavi, más interno que extremo.
La intención fue siempre abrir y moverse para buscar profundizar rápido, sin tanta vuelta: esta España entendió que el fútbol al que está acostumbrado a jugar es para adelante y no para el costado, y a partir de eso no hubo paridad en la cancha. Literalmente, llenó a Arabia Saudita de situaciones durante todo el partido: toques dentro del área, definiciones en el rectángulo chico, transiciones veloces de un lado a otro para encontrar al vacío a Cucurella (otra vez clave llegando hasta el fondo)… Hubo show total en Atlanta para acomodarse arriba en el grupo y definir el #1 el viernes vs. Uruguay.
Cuatro goles, podrían haber sido cinco o seis tranquilamente. España dio un golpe sobre la mesa en el momento justo, para alejar cualquier tipo de fantasma que hubiera dejado Cabo Verde y reafirmar su condición de candidato. Así, impone respeto. Fútbol, tío, fútbol…
