
La Diócesis de Goya intensifica los preparativos para la 47ª Peregrinación del NEA a Itatí, una de las manifestaciones de fe más convocantes de la región, que este año se realizará bajo el lema “Caminando con María para sanar, soñar y servir”. Con una participación estimada de 3.000 jóvenes, el movimiento juvenil diocesano pone el acento no solo en la logística del viaje, sino especialmente en la preparación espiritual previa, concebida como el verdadero motor de la experiencia.
La partida está prevista para el sábado, con salida desde Goya a las 8 de la mañana rumbo a Riachuelo, donde las comunidades compartirán el almuerzo antes de integrarse a la salida general de las 14 horas, tras la bendición episcopal. Desde la Pastoral Juvenil destacan que el proceso previo incluyó cuatro encuentros formativos, en los que se trabajaron los ejes del lema: sanar, soñar y servir. “No era tanto prepararnos físicamente, sino espiritualmente”, subrayaron los entrevistados.
El operativo involucra una importante organización: desde Goya partirán al menos seis colectivos, además de combis y vehículos particulares, con acompañamiento de ambulancias, fuerzas de seguridad y equipos de animación que sostendrán el espíritu de la peregrinación durante la noche. A nivel regional, la logística es coordinada por la Pastoral del NEA, mientras cada diócesis aporta sus propios recursos.
En paralelo, y como alternativa para quienes no pueden trasladarse hasta la basílica, la Cuasi Parroquia San Pantaleón impulsa una propuesta local que crece año a año: una peregrinación juvenil de 12 kilómetros desde la capilla Nuestra Señora de Pompeya, en Colonia Porvenir, hasta la Capilla Itatí en paraje Álamos. La caminata se realizará el domingo, con salida a las 7, incorporando este año un cambio estratégico para facilitar la participación de jóvenes con actividades el sábado.
La iniciativa no solo replica el espíritu de Itatí, sino que suma su propia impronta comunitaria: estaciones de reflexión durante el recorrido, celebración de la misa al llegar y un almuerzo a la canasta que integra a participantes de zonas rurales y urbanas. En ediciones anteriores, la convocatoria alcanzó cerca de 160 personas, con la participación de comunidades vecinas.
Uno de los aspectos centrales de esta edición será el manifiesto juvenil, un documento construido a partir de las inquietudes de los jóvenes sobre la sociedad, el trabajo, la amistad y los desafíos actuales. La propuesta busca dar voz a sus preocupaciones y sueños dentro de la Iglesia, consolidando un espacio de escucha activa.
En este contexto, los organizadores apelan a la solidaridad de la comunidad, solicitando donaciones de agua, frutas, golosinas y alimentos para acompañar a los peregrinos durante el trayecto. Las contribuciones pueden acercarse a las parroquias organizadoras hasta los días previos a la partida.
La peregrinación, que reúne a jóvenes de los siete departamentos que integran la diócesis, se reafirma así como una experiencia colectiva de fe, encuentro y compromiso. “Esto no es una carrera —recordaron—, la Virgen de Itatí está hasta donde cada uno pueda llegar”, sintetizando el sentido profundo de un camino que, más allá del destino, se vive desde el corazón.
