River goleó a Belgrano en el mejor partido de la era Ponzio y se metió en los playoffs

Con goles de Tomás Galván, Ángel Correa y Thiago Almada, el Millonario se impuso con autoridad ante el Pirata y dio un paso importante en la pelea por clasificarse a la próxima fase y a las copas internacionales.

Fue otro River. El que se parece al “famoso” de la canción, el que imaginaban los hinchas y todos adentro del club cuando se hizo la tamaña inversión del mercado de pases de invierno, el que debía aparecer y en una parada brava. Sí, una tremenda goleada 3-0 a Belgrano en el Kempes que fue un deleite visual y que tuvo realmente de todo, desde asociaciones de calidad y solidez hasta contundencia e individualidades de esas que cotizan en decenas de millones de dólares.

¿A tiempo? Todavía hay tiempo, por más que haya pasado una buena parte de este flojo semestre y que la clasificación a la próxima Copa Libertadores tenga que ser campeonando en el Clausura (entró en zona de playoffs) o dependiendo de terceros en la tabla anual. Sobre todo, porque este triunfazo es proporcional en lo numérico y en lo anímico: ante un rival más que serio, que en ese mismo estadio le había ganado la final del Apertura hace menos de cinco meses, recuperó el fútbol y se llenó de confianza, justo luego de una semana compleja entre el empate contra Sarmiento y el ruido alrededor de Ramón Díaz.

De hecho, si había que hacerlo, fue la mejor manera que tenía el plantel de respaldar a Leo Ponzio. Un aluvión de fútbol que tuvo puntos altos en todas las líneas y que contó con la figura excluyente de Ángel Correa, el jugador más completo del equipo en lo que va del semestre: muy activo para asociarse y visiblemente más cómodo junto a Almada con la movilidad de Beltrán, hizo estragos en una floja defensa de Belgrano (mala noche de Morales y Maldonado) y marcó la diferencia con su inobjetable calidad. Generó muchas situaciones, hizo un gol y le anularon por una mano previa de Ortega lo que hubiera sido su segundo personal: noche de crack.

Y así como su socio Thiago también tuvo su gran partido consagratorio con una joya para liquidar el partido, Galván volvió a demostrar su curioso caso goleador y Beltrán mostró cosas interesantes adelante: pese a contar solamente con la chance del inicio que le bloquearon, aportó buenas descargas (asistió a Ángel) y les dio aire a sus compañeros ofreciendo pases y aguantando la pelota.

Pudo haber sorprendido la poca respuesta que tuvo el Pirata, generalmente ordenado y peligroso. Un equipo que cuenta con individualidades de calidad (Zelarayán, Vázquez, Passerini, Rigoni, el ingresado Uvita Fernández) y que mantiene un funcionamiento marcado desde hace un tiempo, pero que realmente poco pudo hacer. Y en eso, el funcionamiento colectivo de River fue clave para que sucediera: Ponzio acertó en poner a Galván para ganarle el mediocampo (siempre 3 vs. 2) y la presión alta obligó a los cordobeses a saltear líneas e intentar un juego directo que no le salió.

Y que las veces que le salió, encontró las más que necesarias respuestas de Santiago Beltrán con dos grandes atajadas cuando el encuentro iba 2-0. Mejor, en una noche que pintaba para complicada y terminó siendo Angelada, parece imposible.

Valla invicta, individualidades en alza, un juego asociado que dio gusto ver, una goleada a un muy buen rival, la certeza de que el techo todavía no se alcanzó… Hay tiempo. Quedan tres partidos, incluido el superclásico, más los playoffs. Y River ganó más que tres puntos: se llenó de fútbol y confianza de cara a la parte del semestre en la que definitivamente no puede volver a fallar. Sostenerlo, el desafío: jugando así, hay una llama de ilusión…