Otro papelón de River: afuera de la Sudamericana y ¿sigue Coudet?

El equipo de Coudet arrancó ganando, pero no supo manejar la ventaja y se lo empataron cerca del final. Lo terminó perdiendo 8-7 en los penales.

En agosto, con un mercado de pases europeo, en el Monumental, con el aliento de su gente, River ya tiró el semestre al tacho de basura. Era un partido para celebrar el pasaje a cuartos de final, donde tenía todo controlado, pero una vez más, la ventaja en el resultado fue el peor resultado y Eduardo Coudet fue otra vez fue el principal responsable. Como ante Vélez, inexplicablemente, el entrenador, con los cambios, desarmó lo que funcionaba y la noche terminó siendo el fiel reflejo del equipo del Chacho. Ni siquiera un gigante Santiago Beltrán en los penales pudo torcer un destino anunciado. Porque los últimos partidos fueron indicios de que lo que mal arranca, en un año que ya arrastraba derrota en el superclásico, una final perdida y una eliminación en la Copa Argentina ante un Aldosivi que se va al descenso, mal acaba. Un fracaso más y van…

A pesar de que el presente no era el mejor, los hinchas llegaron al Monumental con la confianza total de que iban a ganar. ¿Por qué? ¿Si River estaba lejos de dar garantías? Por los regresos de Montiel y Acuña, por la conexión Almada-Correa y sobre todo por el regreso desde el arranque de Sebastián Driussi, el hombre que hoy, a pesar de las lesiones que lo aquejan, parece ser el único delantero capaz de convertir un gol como lo reflejó al estirarse en el área para conectar el centro de Cachete y abrir el marcador. Un gol que terminó siendo el comienzo del fin.

Habitualmente, se arregla lo que no anda. Entonces, a pesar de las explicaciones que tienen todos los entrenadores, no se concibe por qué empeoró a River y terminó otra vez con Martínez Quarta de lateral derecho, con Joaquín Freitas volanteando a pesar de ser el jugador más punzante en los metros finales y un doble cinco con Fausto Vera, que a esta altura no acierta un pase a un metro de un compañero, y Juan Cruz Meza. Y ese desconcierto táctico, producto de jugadores que llegaron con lo justo y tocados, pero también, en el caso de MQ por ejemplo, por no tener un lateral derecho natural en la lista, dejó crecer a un ordenado conjunto colombiano que capitalizó al máximo un penal para que la paciencia de la gente del Millonario, que alentó durante todo el partido, se convirtiera en otra edición del “movete, River, movete” que últimamente lidera la playlist del estadio.

En una noche de eclipse lunar, a River no se le alinearon los planetas. Porque Driussi tuvo una clara a los 51 segundos, desperdició otra y ni Correa ni Acuña pudieron romper el cero. Y aunque el equipo, por primera vez en el semestre, comenzó con presión alta, recuperación rápida de pelota y verticalidad, con poco de esos pases para atrás que provocaron que el DT saliera a decir que no fue una indicación suya, no logró plasmar esa superioridad en la red. Por eso, todo lo bueno se fue diluyendo y la pausa de rehidratación lo enfrió. El envión desapareció y un plantel débil desde lo único, donde cada roce en la mejilla representa un duro cachetazo, se fue cayendo, dejó de atacar con frecuencia y aunque cerró la primera parte muy cerca de convertir tras un show de gambetas de Thiago Almada, se fue al descanso en paridad.

No haber sido efectivo como a lo largo de este semestre fue un factor que River pagó caro. Llegar a los cambios de Coudet con la mínima ventaja en el resultado provocó el aumento de las dudas y la confianza inicial se transformó en la sensación de incertidumbre que viene reinando en Núñez. Y así, a pesar de tener a campeones del mundo como Correa, Otamendi, Acuña y Almada hasta el final, ni siquiera ese experiencia de jugadores de Selección pudo evitar otra dolorosa derrota, que, de mínima, deja a la institución sin la posibilidad de un título internacional, sin la opción de buscar otra vía para clasificar a la próxima Copa Libertadores y obligado a remontar en un torneo Clausura y en una tabla Anual en la que se encuentra completamente relegado. Y ante este duro escenario, qué difícil parece que pueda llegar una reacción inmediata.

Los tres mercados de pases en uno no funcionaron en lo inmediato. El Monumental pasó de la fiesta a un nuevo hall y descontento en menos de media hora. Pasaron Martín Demichelis, Marcelo Gallardo, Eduardo Coudet, se invierten millones, pero parece que hay algo que River perdió y no se puede comprar. Y mientras los 2.500 hinchas colombianos que se ubicaron en la Centenario celebraron hasta la madrugada, en Núñez ya van pensando en 2027 cuatro meses antes.