Desahogo de River: buen triunfo en el estreno de Ponzio

Con goles de Driussi, Almada y Correa, el Millonario ganó en Banfield tras la salida de Coudet.

Tuvo varias veces todo para disfrutar, pasarla bien y hasta golear, pero parece que este River tiene que sufrir para conseguir las (pocas) alegrías. Se pudo haber ido del Sur 3-1, 4-1 y hasta con más ventaja: no se lo empataron en el final por un offside claro. Es así. Y el desahogo del final lo dijo todo: en el debut de un Leo Ponzio que logró cambiar la energía en tres días y fue ovacionado por los 7mil visitantes presentes, todo terminó con un triunfo contra Banfield extremadamente necesario para calmar la crisis.

Porque luego de cambiar de entrenador por segunda vez en el 2026 y de vivir la semana más turbulenta en años, ganar se imponía casi que como fuera. Y en un partido extraño, en el que pagó caro algunos errores, dio la cara: jugando un primer tiempo estelar y con algunas dudas más en el segundo, redondeó desde el juego una de las actuaciones más completas del año, con merecimientos para no hacer que el final fuera muy atractivo para los neutrales.

Probablemente el Chacho Coudet, desde su casa, haya visto con una mezcla de alegría y lamento lo bien que fluyó River en muchos momentos de esta tarde soleada en el Sur. Y, sobre todo, la voracidad ofensiva que tuvo para llegar mucho, con peligro y convertir: si el equipo hubiera tenido el miércoles algo de esta efectividad, quizás su presente hoy sería otro. Pero, cosas del fútbol, no sucedió.

Esta vez, contra un rival que hizo lo que pudo y llegó a ponerse a tiro dos veces en el resultado, el Millonario disfrutó de las mejores actuaciones individuales de sus jugadores de mayor jerarquía. Porque mientras Ponzio se mostraba muy activo dando indicaciones con su campera abierta y pantalón negro oversize, Angelito Correa demostraba por qué costó lo que costó y tiene la #10 en la espalda: con patines en vez de botines, asistió de lujo a Driussi, convirtió, pisó el área (el travesaño le negó el segundo) y fue la pieza clave para que el ataque cuajara a la perfección.

Él, junto a un Thiago Almada especialmente activo, gambeteador y con mucha participación para hacerse cargo de la situación (le pidió el penal a Montiel), fue la cara de este River al que se lo vio renovado de la cabeza: al margen de que fue fuerte para sobreponerse a algunas adversidades, encontró buenos circuitos a partir de los pases progresivos de Vera (correcta actuación como 5) y Andrada, movió la pelota para desgastar a este joven once rival y encontró huecos.

La tarea semanal de Ponzio, en un nuevo rol en el que se lo vio cómodo y disfrutando, será ajustar tuercas defensivas. Con un Martínez Quarta que volvió a tener imprecisiones en la salida y dudas en el fondo, otra clase de rival le podría haber facturado con mayor eficacia las opciones que le dejó. Igualmente, con un puñado de entrenamientos que fueron más anímicos que futbolísticos, el saldo es más que positivo.

Ya sin otra cosa que pelear, la primera de las 10 finales que le quedan a este nuevo River fue superada exitosamente. Sigue afuera del top 8 y su puesto en Sudamericana pende de un hilo, pero después del fracaso ante Independiente Santa Fe, ganar se imponía como fuera. Y la realidad es que fue convincente desde el juego.

Ahora, con Independiente Rivadavia en la mira y una semana entera de trabajo por delante, el objetivo será seguir rugiendo de la mano del León Ponzio…